Los refranes sobre fiar hablan tanto de la confianza que depositamos en otras personas como de la antigua costumbre de vender o comprar a crédito. En ambos casos, el refranero aconseja prudencia: confiar demasiado o prestar sin garantías puede traer problemas cuando la palabra dada no se cumple.
Estos dichos populares sobre fiar, pagar y confiar reflejan experiencias relacionadas con las deudas, los negocios, la responsabilidad y la cautela en las relaciones humanas.
Refranes sobre fiar y vender a crédito
A fiar lo asesinó el mal pagar.
El mal pagador termina con la confianza del que vende a crédito. Cuando las deudas no se cumplen, quien fiaba deja de hacerlo.
Fiar es de hombre bobo, pues es pagar lo que come otro.
Este refrán utiliza una expresión antigua y exagerada para advertir sobre el riesgo económico de hacerse responsable de aquello que otra persona consume o compra.
Fiar sobre buena prenda, para no tener contienda.
Quien concede crédito procura tener alguna garantía. El refrán aconseja prevenir los conflictos antes de que aparezcan.
Te puedes arruinar por porfiar y por fiar.
Un juego de palabras que reúne dos advertencias: insistir sin medida puede resultar perjudicial, y prestar o vender a crédito sin prudencia también puede provocar pérdidas.
Bien lo dice el mercader, vender fiado no es vender.
Hasta que una deuda se cobra, la venta no está realmente terminada. El dicho refleja una preocupación muy antigua del comercio y pertenece al tipo de expresiones breves reunidas también entre los refranes y dichos cortos.
Fiambre y fiado, saben bien, pero hacen daño.
Con humor, compara el gusto inmediato de consumir con la consecuencia posterior de tener que pagar lo adeudado.
Si vives de fiado, vives señalado.
Depender permanentemente del crédito puede afectar tanto a la economía como a la reputación de quien acumula deudas sin poder resolverlas.
Refranes sobre fiarse y confiar en los demás
Fiar también significa confiar. En este sentido, muchos refranes antiguos recomiendan no entregar nuestra confianza sin observar antes la conducta y las circunstancias.
Antes fiarás del terrón, que del señor.
Es una formulación antigua que expresa desconfianza hacia quienes poseen poder o una posición superior. Como muchos refranes tradicionales, refleja las relaciones sociales de la época en que circulaba.
De aquel no debes fiar, a quien tú hiciste mal.
Quien sabe que ha perjudicado a otra persona puede temer una respuesta semejante. El refrán relaciona la confianza con las consecuencias de nuestros propios actos.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
Este es un refrán antiguo y refleja estereotipos propios de otras épocas. Su enseñanza general se relaciona con la incertidumbre y con aquello que puede cambiar de manera imprevisible.
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.
También pertenece al refranero tradicional y utiliza generalizaciones sobre la edad para aconsejar prudencia. Puede entenderse hoy como un testimonio de cómo expresaban sus advertencias las generaciones pasadas.
Refranes antiguos sobre confiar en Dios
La tradición religiosa también dejó numerosos dichos en los que la confianza aparece asociada con la fe y, al mismo tiempo, con la responsabilidad personal.
Fiar de Dios el alma, mas no la capa.
El refrán combina confianza espiritual con prudencia práctica: la fe no debería utilizarse como sustituto del cuidado de nuestras propias cosas.
Fiar, en Dios y en otro no.
Una expresión tradicional que presenta la confianza absoluta como algo reservado a la fe religiosa y recomienda cautela en las relaciones humanas.
¿Qué significa fiar en los refranes?
La palabra fiar tiene varios sentidos que aparecen claramente en el refranero. Puede significar confiar en otra persona, pero también entregar una mercancía sin cobrarla inmediatamente, esperando que el comprador pague después.
Por eso algunos refranes sobre fiar hablan de confianza y desconfianza, mientras que otros mencionan comerciantes, deudas, garantías y malos pagadores. Los dos sentidos están relacionados: cuando se vende fiado también se deposita confianza en que la otra persona cumplirá su palabra.
La confianza se gana y también se pierde
Una enseñanza común de estos refranes es que la confianza tiene consecuencias prácticas. Cuando alguien cumple sus compromisos, resulta más fácil volver a confiar; cuando no lo hace, la relación cambia.
En el terreno económico ocurre algo parecido. El crédito depende de la confianza entre quien entrega algo y quien promete pagarlo después. De ahí que tantos refranes tradicionales relacionen fiar, pagar y cumplir la palabra.
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