Los refranes de animales utilizan perros, gatos, caballos, ovejas, burros, aves y otros animales para hablar en realidad del comportamiento humano. A través de comparaciones sencillas, estos dichos populares transmiten consejos sobre prudencia, esfuerzo, convivencia, experiencia y sentido común.
Muchos de estos refranes nacieron de la observación de la vida rural y de la relación cotidiana entre las personas y los animales. Por eso siguen siendo fáciles de recordar y continúan utilizándose para explicar situaciones de la vida diaria.
Refranes de animales populares
No hay que buscarle tres patas al gato, sabiendo que tiene cuatro.
Significa que no debemos complicar innecesariamente una situación que en realidad es sencilla.
¿Qué se puede esperar del burro más que una patada?
Expresa que determinadas conductas son previsibles cuando conocemos bien la naturaleza o forma de actuar de alguien.
En perro flaco, todo son pulgas.
Cuando alguien atraviesa una mala situación, muchas veces los problemas parecen acumularse.
Gallo que no canta, algo tiene en la garganta.
Cuando una persona cambia repentinamente su comportamiento, suele existir alguna razón detrás de ese cambio.
Cuando el gato no está, los ratones bailan.
Cuando desaparece la vigilancia o la autoridad, algunas personas aprovechan para hacer lo que normalmente evitarían.
Más vale pájaro en mano que ciento volando.
Aconseja valorar aquello que tenemos seguro antes que arriesgarlo por algo mayor pero incierto.
No se hizo la miel para la boca del asno.
Se utiliza para señalar que alguien puede no saber apreciar aquello que tiene verdadero valor.
Por la noche todos los gatos son pardos.
En determinadas circunstancias las diferencias son menos visibles y resulta más difícil distinguir unas cosas de otras.
Más vale ser cabeza de ratón que cola de león.
Expresa la preferencia por ocupar una posición importante en algo pequeño antes que pasar inadvertido dentro de algo muy grande.
Cada oveja con su pareja.
Las personas suelen relacionarse con quienes tienen intereses, costumbres o formas de pensar semejantes.
Refranes de perros
El perro del hortelano, ni come ni deja comer.
Se dice de quien no aprovecha algo pero tampoco permite que otros puedan hacerlo.
Perro ladrador, poco mordedor.
Quien amenaza demasiado muchas veces termina haciendo menos de lo que anuncia.
Perro viejo no ladra en vano.
La experiencia permite reconocer peligros o situaciones que una persona menos experimentada quizá no perciba.
El que da pan a perro ajeno, pierde pan y pierde perro.
Advierte que no siempre debemos esperar fidelidad o agradecimiento simplemente porque hacemos un favor.
Refranes de gatos y ratones
Gato con guantes no caza ratones.
Para realizar determinadas tareas hay que actuar de manera práctica y estar dispuesto a esforzarse.
Cuando el gato está ausente, los ratones se divierten.
Es una variante de “Cuando el gato no está, los ratones bailan” y transmite la misma idea sobre la ausencia de vigilancia.
Qué más quisiera el gato que lamer el plato.
Se utiliza cuando alguien desea obtener algo especialmente conveniente o atractivo para sus propios intereses.
Refranes de caballos, burros y mulas
A caballo regalado no se le miran los dientes.
Cuando recibimos algo gratuitamente debemos agradecerlo en lugar de buscarle defectos.
Burro grande, ande o no ande.
Critica la idea de elegir algo solamente porque es grande o llamativo, aunque no sea necesariamente lo mejor.
A cada burro le duelen sus mataduras.
Cada persona conoce mejor que nadie sus propios problemas y aquello que verdaderamente le preocupa.
Del amo y del mulo, cuanto más lejos, más seguro.
Antiguo dicho rural que aconseja prudencia frente a aquello que puede ocasionarnos dificultades.
Refranes de aves
Cría cuervos y te sacarán los ojos.
Advierte sobre la ingratitud de quien perjudica precisamente a la persona que lo ayudó.
Una golondrina no hace verano.
Un hecho aislado no es suficiente para sacar una conclusión general.
Oveja que bala, bocado que pierde.
Recuerda que distraerse hablando demasiado puede hacernos perder oportunidades o tiempo.
Gallo que es bueno, en cualquier gallinero canta.
Quien realmente posee talento o capacidad puede demostrarlo en lugares y circunstancias diferentes.
Más refranes de animales
El ojo del amo engorda al ganado.
Las cosas suelen funcionar mejor cuando quien es responsable de ellas las supervisa personalmente.
En cada corral un solo gallo y en cada casa un solo amo.
Expresa la antigua idea de que demasiadas personas intentando mandar pueden generar conflictos.
Para coger peces hay que mojarse.
Para conseguir resultados es necesario actuar, esforzarse y aceptar ciertas incomodidades.
Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar.
La experiencia de otros puede servirnos como advertencia para prepararnos ante situaciones semejantes.
Aunque la mona se vista de seda, mona se queda.
Cambiar únicamente la apariencia exterior no modifica necesariamente la verdadera naturaleza de una persona o una cosa.
De noche todos los gatos son pardos.
Las circunstancias pueden hacer que diferencias normalmente evidentes dejen de percibirse.
¿Qué significan los animales en los refranes?
En el refranero tradicional los animales suelen funcionar como símbolos. El perro puede representar fidelidad, experiencia o comportamiento; el gato, astucia y vigilancia; el burro, terquedad o sencillez; el caballo, valor y utilidad; y las aves suelen aparecer relacionadas con la libertad, las oportunidades o las señales de la naturaleza.
Estas comparaciones permitieron transmitir enseñanzas de manera sencilla incluso cuando muchas personas no sabían leer. La imagen del animal hacía que el consejo fuera fácil de recordar y repetir de generación en generación.
Refranes de animales y sus enseñanzas
Aunque hablan de animales, la mayoría de estos refranes se refieren en realidad a nosotros mismos. Algunos aconsejan prudencia, otros enseñan a valorar lo que tenemos y muchos recuerdan que nuestras acciones tienen consecuencias.
Por eso expresiones como “Más vale pájaro en mano que ciento volando”, “Cuando el gato no está, los ratones bailan” o “A caballo regalado no se le miran los dientes” siguen formando parte del lenguaje cotidiano.
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