Los refranes de los meses del año forman parte de la sabiduría popular y reflejan siglos de observación del clima, las cosechas y las tareas del campo. Enero, febrero, marzo y cada uno de los meses tienen sus propios dichos, muchos relacionados con la lluvia, el sol, el frío, el calor y los frutos de cada temporada.
Esta recopilación reúne refranes de enero a diciembre, organizados por mes para que sea más fácil descubrir cómo nuestros antepasados interpretaban los cambios del tiempo y organizaban sus trabajos a lo largo del año.
Refranes de enero
En enero, de día al sol y de tarde al brasero.
Recuerda el contraste de enero entre las horas de sol y las tardes y noches frías.
Enero, buen mes para el carbonero.
El frío aumenta tradicionalmente la necesidad de combustible para calentar las casas.
Tiritando, en el mes de enero, tiritando nació el cordero.
Un refrán que relaciona enero con el frío más intenso del invierno.
En enero, más que nunca buen puchero.
Las comidas calientes y abundantes se asocian tradicionalmente con los días fríos.
Refranes de febrero
Agua de febrero, llena el granero.
Las lluvias de febrero se consideraban beneficiosas para muchos cultivos.
Cuando no llueve en febrero, no hay buen prado ni buen centeno.
La ausencia de lluvia podía afectar los pastos y las futuras cosechas.
Si hace un buen febrero, malo será el año entero.
El refranero rural desconfiaba de un febrero demasiado templado porque podía alterar el ciclo habitual del campo.
En febrero el loco, ningún día se parece a otro.
Febrero es conocido popularmente por sus cambios repentinos de temperatura y tiempo.
Refranes de marzo
Si tu casa quieres reparar, en marzo has de empezar.
El comienzo de un tiempo más favorable permitía retomar numerosos trabajos al aire libre.
Marzo marceador, de noche llueve y de día hace sol.
Describe la conocida variabilidad meteorológica de marzo.
Cuando marzo mayea, mayo marcea.
Según la tradición, si marzo se comporta como mayo, después mayo puede traer tiempo propio de marzo.
El sol de marzo da con el mazo.
Aunque todavía no sea verano, el sol de marzo puede sentirse con bastante intensidad.
Refranes de abril
En abril, aguas mil.
Uno de los refranes meteorológicos más conocidos, que relaciona abril con lluvias frecuentes.
Abril abrilero, cada día dos aguaceros.
Insiste en el carácter lluvioso y cambiante que tradicionalmente se atribuye al mes.
En abril, cortas un cardo y te crecen mil.
La humedad y el aumento de las temperaturas favorecen el rápido crecimiento de la vegetación.
Ni abril sin flores, ni juventud sin amores.
Relaciona de forma poética la floración primaveral con las emociones propias de la juventud.
Refranes de mayo
Agua de mayo vale para todo el año.
Las lluvias de mayo han sido tradicionalmente consideradas muy valiosas para el campo.
Durante mayo, corre el lobo y el verano.
El mes anuncia la proximidad del tiempo más cálido.
Tiene mayo la llave del año.
El comportamiento del tiempo en mayo podía ser decisivo para muchas cosechas.
Flores en mayo, tarde o temprano hallo.
Mayo aparece unido en el refranero a la abundancia de flores y al crecimiento de la naturaleza.
Refranes de junio
Cielo de junio, limpio como ninguno.
Junio se asocia con cielos más despejados y con la llegada del calor.
Por junio el mucho calor nunca asusta al labrador.
El calor de junio forma parte natural del ciclo de numerosos cultivos.
En junio el día veintiuno es largo como ninguno.
Hace referencia a los días de mayor duración que se producen alrededor del solsticio de verano en el hemisferio norte.
En junio, beber y sudar, y el fresco buscar.
Una descripción popular de la llegada de las temperaturas más altas.
Refranes de julio
Julio abrasado, trigo seco y blando.
El calor de julio aparece muy relacionado con la maduración y la recogida de los cereales.
Un julio anormal seca todo manantial.
Advierte sobre los efectos que un calor excesivo y prolongado puede tener sobre el agua disponible.
En julio, ¿dónde anda el mozo? Pues va de la acequia al pozo.
El agua y el riego adquieren especial importancia durante los días secos y calurosos.
Por mucho que quiera ser, en julio poco ha de llover.
Refleja la asociación tradicional entre julio y un tiempo generalmente seco.
Refranes de agosto
Quien en agosto ara, su riqueza prepara.
El trabajo hecho a tiempo prepara el terreno para futuras cosechas.
En agosto, aunque sea poco, quien no goza de él está loco.
Un refrán que invita a disfrutar de los días estivales del mes.
En agosto, sandía y melón, buen refresco son.
Los frutos frescos de temporada aparecen frecuentemente asociados con los días calurosos.
Quien no trilla en agosto, trilla con mal rostro.
Aconseja realizar cada trabajo agrícola en su momento adecuado.
Refranes de septiembre
Septiembre es frutero, alegre y festero.
El mes coincide tradicionalmente con la recolección de numerosos frutos.
Septiembre es bueno, si del primero al treinta pasa sereno.
El tiempo estable favorecía muchas de las labores y cosechas propias del final del verano.
Septiembre, o seca las fuentes o se lleva los puentes.
Resume de manera exagerada los contrastes que puede presentar este mes entre sequedad y lluvias fuertes.
Por septiembre, quien tenga trigo que siembre.
Recuerda la importancia del calendario agrícola y de realizar la siembra en el momento oportuno.
Refranes de octubre
En octubre, de la sombra huye.
Con la llegada del otoño comienzan a sentirse temperaturas más frescas.
Octubre vinatero, padre del buen cuero.
Octubre está tradicionalmente unido a la vendimia y a la elaboración y conservación del vino.
En octubre, toma los bueyes y cubre.
El refrán recuerda que comienza una época de tiempo más inestable y frío.
Octubre lluvioso, año copioso.
Las lluvias otoñales eran consideradas importantes para preparar los campos.
Refranes de noviembre
En noviembre, quien no haya sembrado, que no siembre.
Recuerda que muchas labores agrícolas tienen un tiempo concreto y no conviene demorarlas demasiado.
Noviembre acabado, invierno empezado.
El final de noviembre anuncia la proximidad de los meses más fríos.
Por todos los Santos, nieve en los altos.
Relaciona los primeros días de noviembre con la llegada del frío y de las primeras nieves en zonas elevadas.
En noviembre, frío vuelve.
Una forma sencilla de recordar el descenso habitual de las temperaturas.
Refranes de diciembre
En diciembre, se hielan las cañas y se asan las castañas.
Une el frío exterior con una de las comidas tradicionalmente asociadas a esta época.
Diciembre, mes de hielos y mes de nieves.
Describe diciembre como uno de los meses característicos del invierno.
En diciembre, frío y calor en el hogar.
Mientras bajan las temperaturas, aumenta la vida doméstica alrededor del fuego y de las reuniones familiares.
Por diciembre, la tierra duerme.
Una imagen popular del descanso aparente de muchos campos y plantas durante el invierno.
¿Qué enseñan los refranes de los meses?
Los refranes sobre los meses funcionan como un antiguo calendario popular. Antes de disponer de predicciones meteorológicas modernas, las personas observaban durante años la lluvia, el viento, el frío, la floración, los animales y las cosechas, y resumían esas observaciones en frases fáciles de recordar.
No deben entenderse como pronósticos exactos. Su valor está principalmente en mostrar cómo generaciones anteriores interpretaban el paso de las estaciones y organizaban la siembra, la recolección y otras tareas del campo.
Refranes del calendario y las estaciones
A lo largo del año también aparecen numerosos refranes relacionados con las estaciones. La primavera suele asociarse con flores y crecimiento; el verano, con calor y cosechas; el otoño, con frutos y lluvias; y el invierno, con frío y descanso del campo.
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