Frases del Conde de Lautréamont (1846-1870) poeta y escritor francés nacido en Uruguay
Biografía del Conde de Lautréamont
Isidore Ducasse, conocido bajo el seudónimo de Conde de Lautréamont, fue un poeta disruptivo cuya obra transformó radicalmente la literatura moderna. Nacido en Montevideo de padres franceses, se trasladó a Francia para completar sus estudios e iniciar su carrera literaria. Su obra cumbre, "Los cantos de Maldoror", es un monumento al romanticismo oscuro y la transgresión, donde explora la crueldad, el mal y el desafortunado destino de la condición humana a través de un lenguaje deslumbrante e hiperbólico. Poco antes de su prematura muerte a los 24 años, publicó "Poesías", una colección de aforismos en los que reivindicaba el rigor, la verdad y la colectividad en el arte. Considerado un precursor del surrealismo y un genio maldito de las letras, su figura sigue fascinando por su radicalidad y su misterio.
Obras principales
* Los cantos de Maldoror (1869)
* Poesías I y II (1870)
Pensamiento sobre poesía, existencia y la condición humana
Los sentimientos son la forma de razonamiento más incompleta que se pueda imaginar.
Subordinar el intelecto a la mera emotividad suele distorsionar el juicio analítico, tema abordado en las frases sobre sentimientos e intuición.
El plagio es necesario. Está implícito en el progreso.
La literatura avanza reelaborando y corrigiendo las ideas anteriores en una constante transformación cultural de las letras.
¡Aritmética! ¡Álgebra! ¡Geometría! ¡Trinidad grandiosa! ¡Triángulo luminoso! ¡El que no os ha conocido es un insensato!
Elogio al rigor de las ciencias exactas como refugio de lógica absoluta frente al caos y la volatilidad del mundo.
Se dicen cosas sólidas cuando no se procura decir con ellas cosas extraordinarias.
La auténtica profundidad reside en la sencillez del enunciado claro, lejos de artificios y pretensiones excesivas.
La duda es un homenaje tributado a la esperanza. No es un homenaje voluntario. La esperanza no admitiría ser sólo un homenaje.
Cuestionar la realidad evidencia la búsqueda continua de certezas y la fe involuntaria en un futuro más claro.
Para describir el cielo, no es necesario transportar hasta él los materiales de la tierra. Es necesario dejar la tierra, sus materiales, allí donde están, a fin de embellecer la vida con su ideal.
La dimensión poética y espiritual requiere trascender lo puramente cotidiano sin destruir la belleza terrenal.
Tenemos libertad de hacer el bien.
Aseveración categórica sobre la libre voluntad orientada hacia la ética como la opción superior del espíritu humano.
La moderación de los grandes hombres sólo limita sus virtudes.
La genialidad y el espíritu extraordinario a menudo exigen pasión y desmesura para manifestarse plenamente.
El juicio es infalible.
Sostener la absoluta validez de la razón crítica permite construir verdades inamovibles en el pensamiento moral.
Bondad, tu nombre es viril.
La nobleza y la benevolencia requieren un valor firme y una fuerza de carácter inquebrantable frente a la adversidad.
No reneguéis la inmortalidad del alma.
Llamado a preservar la fe en la trascendencia del ser por encima de las limitaciones de la materia biológica.
El elefante se deja acariciar. El piojo no.
Metáfora irónica que contrasta la nobleza y docilidad de los grandes seres con la mezquindad inaccesible de los pequeños.
La poesía debe ser hecha por todos.
Defensa de la democratización de la creación artística como una expresión colectiva de toda la humanidad.
La poesía debe tener por objetivo la verdad práctica.
El arte no debe limitarse al adorno abstracto, sino servir como una herramienta útil para transformar la vida moral.
Mi poesía consistirá, sólo, en atacar por todos los medios al hombre, esa bestia salvaje, y al Creador, que no hubiera debido engendrar semejante basura.
Rebelión visceral contra la naturaleza imperfecta de la humanidad y el orden cósmico establecido en sus escritos.
Un poeta debe ser más útil que cualquier otro ciudadano de su tribu.
Exigencia de un compromiso cívico y de un valor social activo para el ejercicio del oficio literario.
Ya es hora de reaccionar contra lo que nos ofende y nos doblega autoritariamente.
Llamado a la emancipación individual frente al yugo del autoritarismo y las imposiciones dogmáticas.
Para los valientes el encanto de la muerte no existe.
Quienes poseen coraje no romantizan el final de la existencia, sino que enfrentan la vida con firmeza.
La desesperación es el más pequeño de nuestros errores.
Subestimación del abatimiento trágico frente a los equívocos reales en la conducta y la ética humanas.
Sólo puede juzgarse la belleza de la vida por la de la muerte.
La finitud de la existencia otorga significado completo al valor estético y ético de la trayectoria vital.
No soy todavía un esqueleto y la vejez no se ha pegado a mi frente.
Afirmación de la juventud vital y la fuerza espiritual antes del inevitable declive físico.
Sufrir es una debilidad, cuando es posible evitarlo y hacer algo mejor.
Rechazo del victimismo pasivo a favor del pensamiento proactivo y la superación personal.
Nada menos extraño que las contradicciones que se descubren en el hombre.
Aceptación de las complejas paradojas internas que definen la naturaleza fluctuante del ser humano.
Todo el agua del mar no bastaría para lavar una mancha de sangre intelectual.
Reflexión sobre las faltas éticas en el pensamiento y la literatura, cuya huella resulta imborrable.
Los grandes proyectos se estiman cuando uno se siente capaz de grandes éxitos.
La dimensión de las ambiciones personales depende directamente de la confianza en la propia capacidad.
La poesía no es la tempestad, tampoco el ciclón. Es un río majestuoso y fértil.
Revisión de la naturaleza lírica, concibiéndola como un torrente amplio y generoso en lugar de un exabrupto caótico.
No conozco obstáculo que supere las fuerzas del espíritu humano, salvo la verdad.
La realidad fáctica constituye el único límite infranqueable ante el cual la voluntad debe rendirse.
La generosidad disfruta de las felicidades ajenas, como si fuera responsable de ellas.
Elogio del altruismo sincero que experimenta la alegría del prójimo como una victoria propia.
Los hombres que no se baten en duelo creen que los que se baten en duelo a muerte son valerosos.
Crítica a las falsas nociones de valentía que confunden el absurdo rechazo a la vida con el coraje real.
Las invenciones de los hombres van en aumento. La bondad, la malicia del mundo en general, no sigue siendo la misma.
El avance tecnológico no implica necesariamente una evolución paralela en la estatura moral de la sociedad.
Sepulturero, es hermoso contemplar las ruinas de las ciudades, pero es más hermoso todavía contemplar las ruinas de los hombres.
Fascinación estética y trágica por la decadencia interior del alma por encima del colapso material.
No trasmitáis a los que os leen más que la experiencia que se desprende del dolor, y que no es el dolor mismo. No lloréis en público.
Exhortación a destilar la sabiduría del sufrimiento sin caer en el exhibicionismo ni el sentimentalismo fácil.
El hombre es el vencedor de las quimeras, la novedad de mañana, la regularidad de la que el caos se queja, el tema de la conciliación.
Visión de la humanidad como la fuerza capaz de ordenar el universo y superar las ilusiones engañosas.
El verdadero dolor es incompatible con la esperanza. Por muy grande que sea ese dolor, la esperanza aún se alza a cien codos más arriba.
La fe en el mañana supera cualquier padecimiento por devastador que parezca en la experiencia presente.
Solamente admitiendo la noche físicamente, se le ha llegado a aceptar moralmente. ¡Oh, noches de Young! ¡Cuántas jaquecas me habéis causado!
Ironía sobre las lecturas lúgubres del romanticismo oscuro y la romantización excesiva del sufrimiento moral.
Hay una filosofía para las ciencias. No la hay para la poesía. No conozco moralista que sea un poeta de primer orden. Es extraño, dirá alguien.
Observación sobre la autonomía estética del poema frente a los dogmas y tratados morales encasillados.
¡No hagáis como esos exploradores sin pudor, espléndidos de melancolía a sus ojos, que encuentran cosas desconocidas en sus espíritus y en sus cuerpos!
Rechazo del narcisismo trágico y de la complacencia en los propios oscurantismos psicológicos.
¡Pese a la contemplación de nuestras grandezas, que nos domina por completo, tenemos un instinto que nos corrige, que no podemos reprimir, que nos educa!
Reconocimiento de una fuerza moral innata que refrena la soberbia y orienta la conciencia hacia la rectitud.
Hay que saber arrancar bellezas literarias hasta en el seno de la muerte, pero esas bellezas no pertenecen a la muerte. La muerte no es más que la causa ocasional.
El arte genial puede nutrirse del fin de la vida, manteniendo su valor intrínseco e independiente de la tragedia.
Varias cosas ciertas son contradichas. Varias cosas falsas no son contradichas. La contradicción es la señal de la falsedad. La no contradicción es el signo de la certeza.
Análisis lógico sobre la coherencia del pensamiento como criterio fundamental para determinar la verdad.
Vuestro espíritu es arrastrado continuamente fuera de sus casillas y, sorprendido en la trampa de las tinieblas, construido con arte grosero por el egoísmo y el amor propio.
Advertencia sobre los engaños del orgullo narcisista que oscurecen el entendimiento y perturban el equilibrio personal.
Bueno es que se obedezcan las leyes. El pueblo comprende lo que las hace justas. No se las abandona. Cuando se hace depender su justicia de otra cosa, es fácil tornarla dudosa.
Defensa de la claridad legal e institucional para mantener el orden social sin arbitrariedades.
La duda ha existido en todo tiempo como minoría. En este siglo está en mayoría. Respiramos la violación del deber por los poros. Eso sólo se ha visto una vez, y no se volverá a ver.
Diagnóstico sobre el escepticismo generalizado y la quiebra de la ética colectiva en la época contemporánea.
Existe una convención poco tácita entre el autor y el lector, por la cual el primero se denomina enfermo, y acepta al segundo como enfermero. ¡El poeta es quien consuela a la humanidad! Los papeles están arbitrariamente invertidos.
Sátira sobre la postura victimista del escritor moderno que busca conmiseración en vez de ofrecer luz.
El bien es la victoria sobre el mal, la negación del mal. Si se canta el bien, el mal es eliminado por ese oportuno acto. No canto lo que no hay que hacer. Canto lo que hay que Hacer. Lo primero no contiene lo segundo. Lo segundo contiene lo primero.
Propuesta de una poética afirmativa y constructiva centrada en la virtud activa en lugar del regodeo en la falta.
Tan grande es el hombre, que su grandeza se revela sobre todo en que no quiere reconocerse miserable. Un árbol no se sabe grande. Ser grande es reconocerse grande. Ser grande es no querer reconocerse miserable. Su grandeza refuta sus miserias. Grandeza de rey.
Reflexión de estirpe pascaliana sobre la conciencia trágica pero digna de la majestad del espíritu humano.
Se sueña sólo cuando se duerme. Son palabras como sueño, nada de la vida, paso por la tierra, la preposición tal vez, el trípode desordenado, quienes han infiltrado en vuestras almas esa poesía húmeda de languideces, semejante a la podredumbre. De las palabras a las ideas sólo hay un paso.
Crítica implacable a la literatura evasiva y mórbida que adormece la conciencia mediante giros vacíos.
Soy hijo del hombre y de la mujer, según lo que se me ha dicho. Eso me extraña. ¡Creía ser más!
Expresión de la soberbia existencial y del anhelo de trascendencia por encima del simple origen terrenal.
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