Refranes sobre el exceso
Los refranes sobre el exceso aconsejan actuar con moderación y recuerdan que incluso aquello que puede ser bueno termina causando problemas cuando sobrepasa ciertos límites. Comer, pedir, gastar, trabajar o disfrutar sin medida son situaciones que la sabiduría popular ha convertido en enseñanzas breves transmitidas de generación en generación.
Estos dichos hablan de prudencia, equilibrio y autocontrol, pero también de las consecuencias que pueden aparecer cuando abusamos de algo o queremos siempre más.
Refranes sobre excesos y moderación
Chico exceso es dar a una moza un beso, si queda en eso.
Un refrán de formulación antigua que juega con la idea de la medida: aquello que permanece dentro de ciertos límites se considera un exceso pequeño.
El buen seso, huye de todo exceso.
El buen juicio aconseja evitar los extremos. Saber detenerse a tiempo y reconocer los límites ha sido tradicionalmente considerado una muestra de prudencia.
El peor vicio es el exceso.
Este refrán concentra en pocas palabras una de las principales enseñanzas de la recopilación: muchas costumbres se vuelven perjudiciales cuando pierden la medida.
El que pide en exceso, le dan lo que envuelve al queso.
Con humor y rima, el refrán advierte contra las exigencias desmedidas. Quien pretende obtener demasiado puede terminar sin conseguir nada. Es un buen ejemplo del tono ingenioso que aparece también en los refranes chistosos.
No hagas comida en exceso ni sin queso.
Un consejo popular relacionado con la mesa y la moderación. La alimentación ocupa un lugar importante en el refranero, como puede verse también en estos refranes sobre comidas.
Todo en exceso hace daño.
Probablemente sea la expresión más directa de toda la recopilación: aquello que se lleva más allá de sus límites puede terminar produciendo consecuencias negativas.
Refranes que enseñan a evitar los extremos
La moderación es una enseñanza frecuente en el refranero. No siempre se utiliza la palabra «exceso»: muchas expresiones transmiten la misma idea mediante consejos sobre la prudencia, los límites y la conveniencia de no querer abarcar demasiado.
Ni tanto ni tan poco.
Invita a buscar un punto intermedio y evitar los extremos.
Ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre.
Una conocida expresión popular que recomienda encontrar la medida adecuada: ni demasiado ni insuficiente.
Quien mucho abarca, poco aprieta.
Intentar hacer demasiadas cosas al mismo tiempo puede impedir que hagamos bien cualquiera de ellas. El exceso también puede estar en nuestras propias aspiraciones.
La avaricia rompe el saco.
Querer obtener más de lo razonable puede hacer que terminemos perdiendo incluso aquello que ya teníamos.
Más vale poco y bueno que mucho y malo.
La cantidad no siempre es una ventaja. Este refrán recuerda que, en muchas situaciones, importa más la calidad que la abundancia.
Lo poco agrada y lo mucho enfada.
Algo agradable puede dejar de serlo cuando se repite o se recibe sin medida. Es otra manera popular de advertir contra los excesos.
¿Qué significan los refranes sobre el exceso?
En general, los refranes sobre excesos defienden la moderación y el equilibrio. La sabiduría popular observa que no solamente lo malo puede perjudicarnos: incluso algo beneficioso puede dejar de serlo cuando se lleva demasiado lejos.
Por eso aparecen enseñanzas relacionadas con la comida, el dinero, las ambiciones, las peticiones y las costumbres cotidianas. En contextos diferentes, el consejo termina siendo parecido: reconocer cuándo es suficiente.
Todo en exceso hace daño
«Todo en exceso hace daño» resume de manera sencilla la idea central de estos refranes. No propone renunciar a las cosas que disfrutamos, sino aprender a establecer límites.
La moderación permite disfrutar sin convertir el gusto en abuso, mientras que la prudencia ayuda a reconocer cuándo insistir, acumular o exigir más puede acabar produciendo el resultado contrario al que buscamos.
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