Biografía amplia del autor:
Julia Kristeva (1941) es una influyente filósofa, psicoanalista, semióloga, crítica literaria y novelista francesa de origen búlgaro. Radicada en París desde mediados de la década de 1960, se convirtió en una figura fundamental de la teoría crítica, el postestructuralismo y el feminismo filosófico. Reconocida por acuñar el concepto de intertextualidad y por sus profundos estudios sobre el lenguaje, la melancolía, el abyecto y el psicoanálisis, su vasta producción intelectual ha transformado el pensamiento lingüístico y la literatura contemporánea.
Bibliografía principal:
- Semeiotikè: Investigaciones para un semanálisis (1969)
- La revolución del lenguaje poético (1974)
- Poderes de la perversión (Ensayo sobre la abyección) (1980)
- Historias de amor (1983)
- Sol negro. Depresión y melancolía (1987)
- Extranjeros para nosotros mismos (1988)
Frases de Julia Kristeva sobre el amor, la subjetividad y la alteridad
El amor es el cenit de la subjetividad.
Somos humanos precisamente porque somos capaces de idealizar. Es eso lo que nos permite hablar. Si no amamos a nadie, no hablamos. La relación de amor es la condición de nuestra capacidad para el habla. Si se niega esto, se destruye no sólo a las personas, sino también la posibilidad humana, su condición de hablante.
Sólo conocemos al otro cuando lo amamos.
Sólo somos personas cuando nos situamos frente a otro, nunca de forma aislada. Lo que nos convierte en personas es el vínculo con el otro, la relación de amor.
Creo que uno de los rasgos más significativos de nuestra civilización es que ha intentado imaginar al individuo desde la relación de amor, cara a cara con el otro.
Pensamientos sobre el lenguaje, la literatura y la intertextualidad
El exilio es el asesinato de la lengua materna.
Todo texto se construye como un mosaico de citas, todo texto es absorción y transformación de otro texto.
El texto poético es producido en el movimiento complejo de una afirmación y de una negación simultánea de otro texto.
La novela es un género dialógico, como lo escribió Mijail Bajtine. En otras palabras, establece un diálogo con los géneros anteriores, como los escritos de los trovadores o la cultura del carnaval.
Reflexiones sobre el psicoanálisis, la sociedad y la identidad
Ser psicoanalista es saber que todas las historias terminan hablando de amor.
Finalmente, el viaje hacia los orígenes es más importante que los orígenes mismos.
El individualismo occidental es también un valor importante que se puede capitalizar positivamente, y mientras nosotros nos lamentamos por nuestros excesos individualistas, los japoneses, por ejemplo, se sienten disminuidos por su falta.
Soy una ciudadana europea, de origen búlgaro, de nacionalidad francesa, que se considera una intelectual cosmopolita.
Como Simone de Beauvoir, pienso que la libertad se conjuga en singular, y tengo la sensación de que la mayoría de los movimientos feministas tienden a agrupar a todas las mujeres sin distinción, en vez de apostar por la singularidad de cada una de ellas.
¿Pero la función del analista no es acaso la de escuchar todas las demandas, no para responderlas -es cierto- pero sí para desplazarlas, esclarecerlas, disolverlas?
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