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Frases de Duquesa de Abrantes

  Frases de Duquesa de Abrantes
(1783-1834) Laura Junot. Escritora francesa.
Frases de Duquesa de Abrantes
  • La adulación es una moneda que empobrece al que la recibe.
  • La vanidad de las mujeres es tan grande, que con tal de aparecer amada por alguien, se avendrían a no serlo.
         Frases de vanidad
  • Mantened a la mujer indecisa y contaréis siempre a vuestro favor con la curiosidad.
        Frases de mujer
Frases relacionadas
Biografía
Laura Junot
(1784-1838)
Laura Permon, la duquesa de Abrantes, esposa del general Jean-Andoche Junot, arribó a Ciudad Rodrigo en julio de 1810, siguiendo los pasos de su esposo y con una gestación de ocho meses. En una localidad devastada después de un duro asedio, Madame Junot tuvo un hijo, al que nombró Rodrigo, y al que su padre conocería después de fracasar, junto a los mariscales Masséna y Ney, en la tercera incursión de Portugal.
Una de las primeras batallas presenciales entre Julián Sánchez "El Charro" y el general Thiébault, el gobernador de Salamanca, tuvo lugar cuando Madame Junot se vio en la obligación de desplazarse de Ciudad Rodrigo a la capital, dado que los guerrilleros habían casi bloqueado la fortaleza fronteriza. Con miedo a quedarse aislada y principalmente preocupada por el bienestar de su hijo, casi un recién nacido, la audaz Duquesa emprendió su viaje hacia Salamanca acompañada de una diminuta escolta. Thiébault tuvo conocimiento de este arriesgado viaje casi simultáneamente con un reporte de uno de sus espias alertándoles de que Don Julián tenía la intención de apresar a tan preciada víctima al transitar la expedición por un bosque próximo al pueblo de Matilla de los Caños del Río. Thiébault se puso él mismo al frente de dos batallones de infantería y dos escuadrones de caballería y marchó desde Salamanca para encontrarse con la Duquesa en el camino y frustrar así los planes del guerrillero charro.
Una vez resguardados en la ciudad de Salamanca, Madame Junot y el general Thiébault establecieron una amistad muy profunda. Las veladas en el hogar de la Duquesa se centraban en la música, el ajedrez, la lectura de las cartas y periódicos de París, las noticias de España, las leyendas sobre Portugal y el diálogo informal. El marqués de Valença y el general Fournier-Sarlovèze solían desempeñar roles de cantantes; a veces, la duquesa cantaba, pero usualmente se ubicaba en el piano, para acompañar, o para interpretar pequeñas sonatas que creaba para sus hijas.
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