Hay chistes tan malos que precisamente por eso terminan siendo graciosos. En esta recopilación encontrarás ocurrencias sencillas, juegos de palabras y chistes clásicos para compartir y sacar alguna sonrisa.
Algunos seguramente ya los conoces y otros quizá consigan sorprenderte. Lo importante es disfrutarlos sin demasiadas pretensiones, porque el humor también está en saber reírse de las pequeñas tonterías.
Chistes malos que terminan haciendo gracia
—¿Por qué los diabéticos no pueden vengarse?
—Porque la venganza es dulce.
El chiste juega con la conocida expresión “la venganza es dulce” y convierte su sentido figurado en uno literal.
—Doctor, doctor, tengo paperas.
—Pues toma dos euros y ya tienes para plátanos.
La gracia está en interpretar “paperas” como si la persona hubiera dicho que tiene dinero “para peras”, creando un absurdo juego de palabras.
—Doctor, doctor, auscúlteme.
—¡Rápido, rápido, al armario!
Aquí se confunde deliberadamente “auscúlteme”, que significa examinar con un estetoscopio, con “ocúlteme”. Es uno de esos chistes malos cuya gracia está precisamente en el malentendido.
—Doctor, creo que necesito gafas.
—Estoy de acuerdo, pero no puedo ayudarle: ¡esto es un banco!
La persona demuestra inmediatamente que necesita gafas porque ni siquiera ha podido reconocer el lugar al que entró.
Chistes cortos y sencillos
—¿Qué hace una abeja en el gimnasio?
—¡Zum-ba!
Un juego entre el sonido característico de una abeja y la palabra “zumba”, nombre con el que se conoce una actividad de baile y ejercicio.
—¿Qué le dice una pared a otra pared?
—Nos vemos en la esquina.
Las paredes naturalmente se encuentran en una esquina, y el chiste convierte ese encuentro físico en una despedida entre dos personajes.
—¿Qué hace una computadora cuando tiene frío?
—Cierra Windows.
“Windows” significa ventanas en inglés, de modo que el nombre del sistema operativo permite construir este sencillo juego de palabras.
—¿Qué le dice un techo a otro?
—Techo de menos.
La frase transforma “te echo de menos” sustituyendo las primeras palabras por “techo”. Un clásico ejemplo de humor basado únicamente en el sonido.
—¿Cuál es el café más peligroso?
—El ex-preso.
La palabra “expreso” se separa como “ex preso”, convirtiendo un tipo de café en alguien que anteriormente estuvo preso.
—¿Cómo se despiden los químicos?
—Ácido un placer.
La gracia aparece al sustituir “ha sido” por “ácido”, una palabra propia de la química que suena de manera parecida.
—¿Qué hace una vaca cuando sale el sol?
—Sombra.
La respuesta rompe con lo que esperamos encontrar y convierte una pregunta aparentemente complicada en una observación extremadamente simple.
—¿Por qué el libro de matemáticas estaba triste?
—Porque tenía demasiados problemas.
“Problemas” puede referirse tanto a dificultades personales como a los ejercicios que aparecen en un libro de matemáticas.
Chistes de preguntas y respuestas
—¿Qué animal tiene más dientes?
—El ratoncito Pérez.
La respuesta aprovecha la tradición del personaje que recoge los dientes de los niños, por lo que, imaginariamente, terminaría acumulando muchísimos.
—¿Qué le dijo un semáforo a otro?
—No me mires, me estoy cambiando.
El cambio de luces del semáforo se presenta como si fuera una persona cambiándose de ropa.
—¿Cómo maldice un pollito a otro pollito?
—¡Caldito seas!
El chiste transforma una expresión de enfado en una referencia al caldo de pollo.
—¿Qué hace un pez?
—¡Nada!
“Nada” funciona con dos significados diferentes: no hacer ninguna cosa y desplazarse nadando.
—¿Qué le dice una iguana a su hermana gemela?
—Somos iguanitas.
La palabra “iguanitas” suena como “igualitas”, que es justamente lo que serían dos hermanas gemelas.
—¿Cuál es el colmo de un jardinero?
—Que siempre lo dejen plantado.
“Dejar plantado” significa no acudir a una cita, pero también remite literalmente al trabajo de un jardinero con las plantas.
—¿Qué hace una caja en el gimnasio?
—Caja fuerte.
La expresión “caja fuerte” cambia de significado: deja de ser un objeto de seguridad para convertirse en una caja que se ejercita para hacerse fuerte.
Humor para compartir
Los juegos de palabras más simples pueden resultar tan entretenidos como los chistes elaborados. A veces basta una respuesta inesperada para cambiar por completo el sentido de una conversación.
Si te gusta este tipo de humor ingenioso, seguramente también disfrutes de esas frases que parecen completamente normales hasta que una palabra cambia todo su significado.
Y aunque algunos de estos chistes merezcan realmente la categoría de “malos”, compartir una frase chistosa puede ser suficiente para alegrar una conversación.
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