Biografía amplia del autor:
Fernán Caballero fue el seudónimo literario utilizado por la célebre escritora española Cecilia Böhl de Faber y Larrea (Morges, Suiza, 1796 – Sevilla, España, 1877). Nacida en el seno de una familia culta —hija del hispanista alemán Juan Nicolás Böhl de Faber y de la escritora gaditana Frasquita Larrea—, pasó su vida entre Alemania, España y diversos países europeos, estableciéndose finalmente en Andalucía. Su obra desempeñó un papel decisivo en la transición de la literatura española hacia el costumbrismo y el realismo moderno.
Bajo su seudónimo masculino, Fernán Caballero defendió una visión moral, tradicional y profunda de la sociedad rural y popular andaluza. Su novela más célebre, La Gaviota (1849), marcó un hito en la narrativa del siglo XIX por su atenta observación de las costumbres, tradiciones y modismos del pueblo. A lo largo de su trayectoria cultivó la novela, el ensayo, los cuentos y la recopilación del folclore popular, dejando un valioso legado de agudas observaciones sobre la fe, la virtud, el honor y la idiosincrasia de su tiempo.
Bibliografía principal:
- La Gaviota (1849)
- La familia de Alvareda (1849)
- Clemencia (1852)
- El alcázar de Sevilla (1862)
- Cuentos y poesías populares andaluzas (1859)
Frases sobre la fe, la religión y el espíritu
Los pájaros son clarines entre los cañaverales que le dan los buenos días al sol de Dios cuando sale.
Si la fe no fuera la primera de las virtudes, seria siempre el mayor de los consuelos. Es ambas cosas.
La religión es una potencia armonizadora, consuelo de los desgraciados y freno de los favorecidos de la fortuna.
En gracia te reciba el alma que te desea.
¿Viejas las cosas de Dios? Dios nace cada hora.
Pues entonces, ¿qué tenéis? —Mi ciencia, mi buena voluntad, mi juventud y mi confianza en Dios.
Frases sobre la virtud, la moral y la sabiduría
El saber es algo; el genio es más; pero hacer bien es más que ambos, y la única superioridad que no crea envidiosos.
Sé justo antes de ser generoso, sé humano antes de ser justo.
Los preceptos de moral y religión tienen mucha fuerza en las bocas de aquellos que nunca faltaron a ellos.
La superioridad es una carga, como lo es para el gigante su estatura; gozar de ella y disimularla con benevolencia y no con desdén, es la gran sabiduría.
La vanidad es la necedad del egoísmo y el orgullo la insolencia de la vanidad.
Porque se engañan mucho los que creen que la modestia y la humildad se ocultan siempre bajo la librea de la pobreza. No: los remiendos y las casuchas abrigan a veces más orgullo que los palacios.
No basta ser bueno: es necesario también parecerlo, por acatamiento a la sociedad, por consideración a sí mismo y por respeto a la verdad.
Frases sobre la verdad, el engaño y las relaciones humanas
La verdad no pierde por niña, ni la mentira gana por anciana.
Si como mientes corres, el demonio que te alcance.
El misterio es un velo muy transparente, que pocas veces oculta lo que no honra.
Mis críticas son ligeras y sin hiel, porque no la hay en mi corazón, y la detesto en literatura.
Un tonto echa una piedra en un pozo, y cien discretos no la pueden sacar.
La gente del pueblo en España cree generalmente que el mejor medio de hacerse entender es hablar a gritos.
Frases sobre la vida, el destino y la sociedad
¡La felicidad! No existe palabra que tenga más acepciones; cada uno la entiende a su manera.
No está la felicidad en el cumplimiento de los deseos, sino que está en no tenerlos; que rico es el que posee, pero feliz el que nada desea.
El maestro no perderá nunca su prestigio por ser severo a su debido tiempo. Al contrario, tal prestigio se alcanzará de ese modo.
Aún no es vino, y ya es vinagre.
No digas jamás haré, sino hago; ni iré, sino voy.
El burro que más trabaja, más pronto rompe el aparejo.
El amor platónico es el que se encierra en una mirada, en un suspiro o en una carta.
Cada uno en este mundo tiene su ventanita, los unos grandes, los otros chica.
Tan hermosa que paraba al sol.
Huerta sin agua, casa sin tejado, mujer sin amor y marido descuidado, son cuatro cosas que lleva el diablo.
La mayor felicidad de la mujer es poder vanagloriarse de su marido.
Cuando la poesía se mezcla con la vida real es una mala ama de llaves.
La chanza se recibe como el volante en la raqueta, para lanzarla al contrario, sin hiel al enviarla, sin hostil susceptibilidad al acogerla.
Las solteras son de oro, las casadas son de plata, las viudas son de cobre y las viejas de hojalata.
El vino sobrante es para el ayudante.
Cuando asiento mis pies en tierra firme no me los hace menear ni un terremoto.
La mujer debe confesar una falta y ocultar un mérito, porque en los hombres hay más indulgencia que justicia.
En todas las cosas se apoya la mujer en el hombre menos en el dolor, que entonces se apoya en Dios.
Es innegable que las cosas sencillas son las que más conmueven los corazones profundos y los grandes entendimientos.
Su fisonomía, su gracia, su insensibilidad al frío y a la desazón general, estaban diciendo que era español.
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